martes, 1 de noviembre de 2016

Domo Pizza & Bakery, sencillamente, la mejor pizza y el mejor pan de Honduras

Sí, el Lempira llevaba mucho tiempo sin escribir... perdido en la espiral del trabajo y con demasiadas responsabilidades que le han robado (y le continuarán robando) el tiempo de disfrutar redactando posts gastronómicos. Sin embargo, sacando fuerzas de donde no tenía más, hoy se decidió porque no podía consentir que sus tan queridos e injustamente olvidados lectores y lectoras, se quedaran sin conocer la nueva joya de la corona... la mejor de entre las mejores novedades gastronómicas para los amantes de la buena pizza, y del buen pan...



Claro y conciso: Domo Pizza & Bakery elabora la mejor pizza y el mejor pan de Honduras. Ni más ni menos.


Situado en Torre Morazán, contiguo a Jet Stereo, en el nivel C-4 (entrada por la calle de atrás de la Iglesia Medalla Milagrosa), este pequeño local con bonita terraza, se ha convertido, por derecho propio, en el referente gastronómico en cuanto a pizzas y masas se refiere.

El arte del Chef se respira desde el primer momento... el ligero aroma ahumado que sintió el Lempira en el instante mismo que traspasó la puerta de acceso al local lo enamoró:

"¡Ojo, que esto puede ser ES PEC TA CU LAR!..." - Pensó; preguntándose para sus adentros pero en alta voz:
- "¿Es eso de ahí fuera un hermoso horno alimentado a base de leña de verdad?"
- "Sí, es el horno diseñado por nuestro Chef en el que elaboramos todas nuestras pizzas y panes. ¿Quieren sentarse en la terraza?" - Respondió con sutil voz una diligente y atenta mesera aparecida de la nada.


El horno de leña funge como el corazón de una cocina vista en el lateral izquierdo de la terraza. Alrededor de éste todo gira. Gira el universo y, junto a él, los responsables de cocina, y los meseros y meseras que van hacia y vuelven desde el horno. Siempre el horno. Un horno que concentró, como no podía ser de otra forma, las miradas del Lempira, hasta que logró decantarse por 2 pizzas de la breve y muy bien pensada carta. Una carta, además, de precios comedidos: las pizzas cuestan entre 180 y 250 Lps. y son de un tamaño más que suficiente para una persona, aunque insuficiente para dos con buen apetito.

Concretamente, se cató la pizza Parma, elaborada con proscuitto italiano de muy buena calidad y arúgula fresca; y la pizza Vegetale, elaborada con verduras asadas al horno de leña.


La pizza Parma constató, una vez más, por qué las combinaciones clásicas son las que son y no otras. Equilibrio de sabores y texturas partiendo del contraste: arúgula fresca, refrescante y amarga, en contraposición a la melosidad golosa y profunda del prosciuto curado italiano. No se puede pedir más. Un orgasmo de 10.

La pizza Vegetale, con todos sus chiles morones, cebolla y berenjena asada en el horno de leña, era una pizza de contundente e intenso sabor, en la que un puntito más de sal dá la redondez perfecta. ¿Quizás también optar por el queso de cabra en esta elaboración? sería una opción... deliciosa!

Y todo esto sin mencionar nada sobre la masa. ¡Qué buena masa! qué punto perfecto de cocción, crujiente por fuerza y tersa por dentro... y qué sabor: ahumadito....

En cuanto a las bebidas, decir que si bien existe voluntad en proponer algunos vinos con sus respectivos maridajes, lo cierto es que la oferta vitivinícola es simple, a todas luces por debajo del nivel de la cocina. En cambio, sí se ofrece una interesante selección de cervezas importadas entre las que destacan Guinness, Tucher, o Samuel Adams, y unas nuevas cervezas artesanales elaboradas en San Pedro Sula llamadas Legionario que no están mal (eso sí, cuestan 70 Lps.).


Por útimo, mención especial al pan: ES PEC TA CU LAR. Se ofrecen panes elaborados en el horno de leña con diferentes ingredientes: de orégano y parmesano (a 65 Lps.), de hierbas italianas (a 50 Lps.), o de nuez y avena (a 65 Lps.), entre otros. No los dejen escapar! 

En resumen: disfruten del sabor de una auténtica pizza en el corazón de la capital de Honduras... Realmente deliciosas, ¡¡Por fin!!

jueves, 15 de octubre de 2015

Los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica 2015 son...

Como es ya costumbre anual, la revista Restaurant divulgó su lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica para 2015... Una lista plagada de luces y sombras, profundamente controvertida tanto por las ausencias como por algunas presencias, pero una lista global que se ha hecho "trendy".

Al Lempira que come esta lista le produce siempre desazón y algo de rabia... sin embargo el sentimiento que mejor define cómo éste se siente es la incomprensión: ¿Cómo puede esta lista ignorar sistemáticamente el trabajo de grandes y reconocidos Chefs como Daniel Ovadia?, ¿cómo puede esta lista llamarse latinoamericana y no incorporar si quiera un restaurante de Centroamérica y El Caribe?, ¿cómo pueden mezclarse en la lista restaurantes gastronómicos con menús degustación de 20 o 30 pasos, con restaurantes tipo Bistrot?


Muchas preguntas, pocas respuestas... pero aún hay más: la metodología de clasificación no es pública. Es decir, nadie sabe a ciencia cierta qué es aquello que los críticos valoran en los restaurantes que visitan, ni cuáles son los pesos ponderados; lo cual, claro, oscurece el resultado final y sirve para levantar sospechas...

En cualquier caso, el Lempira que come está muy contento con la presencia en los primeros puestos de restaurantes que, para él, son referente:

  • Central, el número 1 de la lista, y el 4º del mundo es un restaurante que vale la pena probar... el menú degustación catado hace poco menos de dos meses merece el reconocimiento de ser el mejor de Latinoamérica (no así el reconocimiento de ser el 4º mejor del mundo, pues, definitivamente, el Lempira ha probado mejores menús degustación que éste).


En cualquier caso, se trata, sin duda, de un restaurante referencia. Menú plagado de técnicas de alta cocina, gran precisión en las elaboraciones, buenas combinaciones, y un importante trabajo de investigación para acercar los sabores olvidados del Perú al mundo entero.


Para la memoria histórica del Lempira que come quedará un plato elaborado a base de uno de los productos más humildes de nuestra tierra: las papas criollas (foto superior). ¡Qué plato! qué profundidad de sabores, qué armonía, qué potencia sápida, qué contraste de texturas... sencillamente, una de las mejores elaboraciones probadas en la vida!

  • Ástrid y Gastón, el número 3 de la lista, es un gran restaurante y referente mundial. El Lempira pudo degustar su extraordinario menú histórico hace a penas un año y medio, que hacía un repaso por los mejores platos de los últimos 20 años de su historia.

Este restaurante, además, es reconocido por haber sido pionero en aplicar técnicas de alta cocina a la gastronomía peruana, colocando a ésta entre las más valoradas del mundo.


  • Maido, el 5º de la lista es un referente entre los restaurantes Nikkei, que mezclan la tradición japonesa con las influencias peruanas. El Chef, Mitsuharu Tsumura, es el más reconocido del mundo en este tipo de cocina fusión. 

Elaboraciones llenas de elegancia, precisión y profundidad caracterizan su menú degustación. Un imprescindible...


  • Pujol, el referente mundial de la gastronomía mexicana, en el puesto 9 de la lista. Alta cocina con técnicas de vanguardia aplicadas a los ingredientes y elaboraciones tradicionales de la magnífica gastronomía mexicana. 


  • Gustu, el restaurante boliviano más interesante. Quizás el mejor restaurante andino... Influencia nórdica de la mano de su Chef, Kamilla Seidler (parte del equipo de Noma, 3 veces mejor restaurante del mundo), esencia andina. Investigación con ingredientes autóctonos, apuesta por la sostenibilidad, y un proyecto de integración social supremamente atractivo hacen de este restaurante no sólo una referencia, sino un proyecto de vida.


Como contrapunto,  no se pude comprender cómo Quintonil ocupa el 6º puesto en la lista. Definitivamente, el menú disfrutado en dicho restaurante mexicano era correcto... pero no mucho menos como para recibir semejante reconocimiento... Tampoco se entiende el ligero descenso de Pujol en la lista, ni la ausencia de Paxia (una vez más!)


Por su parte, la presencia de La Mar en el puesto 12 de la lista es ejemplo paradigmático del batiburrillo de ésta. No cabe duda de que La Mar es un IMPRESCINDIBLE de Lima... sin embargo, no es un restaurante gastronómico. Carece de menú degustación, y su excelente oferta se enmarca dentro de lo que podría considerarse una taberna, o un pequeño bistrot.

La Mar no es un restaurante que pretenda competir ni en servicio, ni en cocina, ni en local, con los grandes restaurantes del mundo. Y, de hecho, así se presenta: como una cebichería tradicional, modernizada. Incluirlo en el puesto 12 de una lista de restaurantes gastronómicos, en opinión del Lempira, carece de sentido. Es como si pusiéramos a competir en la misma categoría a un puesto de comida callejero, con un restaurante de prestigio. Sencillamente no es posible, por mucho que se pueda disfrutar más en un puesto callejero que en un restaurante afamado. Son dos cosas diferentes que no cabe comparar.


En cualquier caso, no lo duden... si visitan Lima, no se pierdan La Mar... esa fuente de conchas estaba impresionante!


Y por último... un reclamo: OTRA vez más, no hay ningún restaurante de Centroamérica y El Caribe en la lista. Vergüenza!.

El Lempira que come, piensa que debería incluirse en ella al restaurante guatemalteco situado en Antigua,  Casa Santo Domingo, que presenta un sólido menú degustación elaborado por el Chef Mario Compollo, en un marco absolutamente espectacular.



Ahí va la lista completa de los mejores restaurantes de Latinoamérica 2015:

  1. Central, de Virgilio Martínez en Lima
  2. Boragó, de Rodolfo Guzmán, en Santiago de Chile
  3. Astrid y Gastón, con Diego Muñoz al frente y englobado en el grupo de Gastón Acurio
  4. D.O.M., de Álex Atala, en Sao Paulo.
  5. Maido, de Mitsuharu Tsumura‘Micha’, en Lima.
  6. Quintonil, de Jorge Vallejo, en México D.F.
  7. Tegui, de Germán Martitegui, en Buenos Aires (Argentina)
  8. Maní, de Helena Rizzo y Daniel Redondo, en Sao Paulo.
  9. Pujol, de Enrique Olvera, en D.F.
  10. Biko, liderado por los españoles Bruno Oteiza y Mikel Alonso, en D.F.
  11. Parador La Huella, de Jose Ignacio, en Uruguay.
  12. La Mar, en Lima Perú.
  13. Pangea, en Monterrey, México.
  14. Roberta Sudbrack, en Río de Janeiro, Brasil.
  15. El Baqueano, en Buenos Aires, Argentina.
  16. Lasai, en Río de Janeiro, Brasi.l
  17. Gustu, en La Paz, Bolivia.
  18. Criterión, en Bogotá, Colombia.
  19. La Cabrera, en Buenos Aires, Argentina.
  20. Malabar, en Lima, Perú
  21. Chila, en Buenos Aires, Argentina.
  22. Amaranta, en Toluca, México.
  23. Olympe, en Río de Janeiro, Brasil.
  24. Harry Sasson, en Bogotá, Colombia.
  25. Osaka, en Santiago de Chile.
  26. Épice, en Sao Paulo, Brasil.
  27. Sud777, en México City, México.
  28. Aramburu, en Buenos Aires, Argentina.
  29. Alto, en Caracas, Venezuela.
  30. El Cielo, en Bogotá, Colombia.
  31. Fiesta, en Lima, Perú.
  32. Ambrosía, en Santiago de Chile.
  33. Leo, en Bogotá, Colombia.
  34. Osso Carnicería y Salumería, en Lima, Perú.
  35. Mocotó, en Sao Paulo, Brasil.
  36. La Pincantería, el Lima, Perú.
  37. Elena, en Buenos Aires, Argentina.
  38. Remanso do Bosque, en Belem, Brasil.
  39. Oviedo, en Buenos Aires, Argentina.
  40. La Bourgogne, en Punta del Este, Urugay.
  41. Máximo Bistrot, en México City, México.
  42. Andrés Carne de Res, en Chia, Colombia.
  43. Restó, en Buenos Aires, Argentina.
  44. Rosetta, en México City, México.
  45. Don Julio, en Buenos Aires, Argentina.
  46. 99, en Santiago de Chile.
  47. Nicos, en México City, México.
  48. Tarquino, en Buenos Aires, Argentina.
  49. Dulce Patria, en México City, México.
  50. Rafael, en Lima, Perú.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Entrevista vinóflila al Lempira que Come...

Hace ya un tiempo la revista centroamericana "Mercados y Tendencias" entrevistó al Lempira que come. Reproducimos seguidamente el contenido íntegro de la misma... 


  Mercados y Tendencias: ¿Cómo han variado las tendencias de licores en el último año?

  Lempira que come:
El mundo del vino es, afortunadamente, un universo en sí mismo, y, como tal, se encuentra plagado de recovecos. Un recoveco para cada paladar.
 

Si bien, es cierto que en la década de los ‘90 el catador Robert Parker y sus puntuaciones condujeron a lo que algunos hemos entendido como la imposición de una tipología de vino, por encima de las características propias de cada Terroir. La influencia en el mercado del vino de las puntuaciones de este crítico –para entendernos, una valoración de 100 puntos efectuada por Robert Parker sobre un vino “X”, implica la multiplicación exponencial de los precios de dicho vino y la automática venta de toda su producción- condujo a numerosas bodegas a adaptar su tradicional modo de elaboración para conseguir caldos que se ajustaran lo más posible al prototipo de “vino ideal” de Robert Parker. Esto es, vinos de alta extracción, muy frutales, con aromas y sabores acompotados, amplios y explosivos en boca, y muy marcados por el roble nuevo americano... o, como los solía llamar el mismo Robert, “Fruit bombs”.
 

La consecuencia de este proceder a escala global fue la pérdida de la autenticidad de numerosas regiones vitivinícolas, las cuales, al calor del mercado –la necesidad de vender su producción-, cometieron “el pecado” de traicionar las características intrínsecas de sus viñedos. Este es el motivo por el cual numerosos vinos de zonas frías comenzaron a producir, “contra-natura”, vinos amplios y potentes con mucho color. Los vinos verticales, finos, frágiles, con marcada acidez, austeros o con aristas, femeninos, ágiles, y vivaces se transformaron en lo contrario.
 
Afortunadamente, la tendencia en los últimos años ha cambiado, siendo cada vez más valorada la diversidad y autenticidad del vino: el respeto del Terroir. En el fondo, lo que hemos vivido en estas décadas no es más que un camino de ida y vuelta. De la apuesta por la tecnología a la recuperación de la tradición, de la apuesta por un tipo de paladar al reconocimiento de todos los paladares, de la apuesta por el negocio (producciones masificadas y standarizadas) a la recuperación de la esencia del vino (la madre tierra y su fruto con la mínima intervención de la mano del hombre). 

Hoy, se beben cada vez más vinos de finca, elaborados con las uvas autóctonas de la zona –y no con ingertos de Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah-, que respetan escrupulosamente las características del fruto de la vid, el clima y el suelo. Vinos auténticos, sin artificios.

MT: ¿En cuanto a la Cervezas premium?:
Podría decirse que la misma tendencia del mundo del vino por la autenticidad es la que recorre el mundo de la cerveza. La proliferación de breweries y micro-breweries alrededor del mundo es un hecho que evidencia lo anterior. En Estados Unidos uno puede encontrar elaboradores de cerveza artesana en prácitamente cada barrio de cada gran ciudad. Sin duda, la relativa facilidad con la que es posible obtener una cerveza aceptable facilita las cosas -amén de la posibilidad de acceder en el mercado a buen lópulo, cebada, trigo, o levaduras varias, claro está. 

En Centroamérica, esta misma tendencia es posible observarla en San Salvador, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala, donde en los últimos años se han fundado numerosas empresas -más pequeñas y más grandes- que elaboran aceptables, buenas, e, incluso, muy buenas cervezas para suerte y regocijo de todos nosotros, castigados como estábamos a padecer la falta de sabor de las cervezas industriales. 
En Honduras, aunque a la zaga de esta tendencia, existe una de las mejores –sino la mejor- micro-brewery de toda la región. La fundada y dirigida por Thomas Wagner, maestro de maestros cerveceros alemán, afincado en Copán Ruinas desde hace ya unos años...

  MT: ¿Qué tipo de bebidas prefieren los ejecutivos en Centroamerica?
  
  LqC:
La verdad, desconozco por completo cifras, si bien, podría aventurarme a señalar que son el Ron y el Whisky sus bebidas favoritas.
 MT: ¿Por qué se inclinan por estas preferencias?

  LqC:
Estas bebidas son las que históricamente se han posicionado como las bebidas de prestigio en Estados Unidos y Europa. Si bien, en el viejo continente, ambas comparten crédito con el vino; motivo por el cual, en la actualidad, éste se está conviertiendo en el nuevo signo de distinción de las clases altas de América Latina. O, para ser más exacto, se está introduciendo al mercado como signo de distinción para las clases altas latinoamericanas. Lo cual, a nuestro entender, es un error de bulto, dado que el vino no entiende de clases, de prestigios, ni de valor signo.
 
El vino es una bebida elaborada ancestralmente por los pueblos del mundo para el placer de los pueblos del mundo. Posicionarla como una bebida exclusiva y, por tanto, excluyente, equivale a auto-cerecenar el potencial del mercado. Cuanto más accesible, comprensible, apasinoante y estimulante hagamos el mundo del vino para todos y todas, más y mejor será para todos y todas.

 MT: ¿Qué es apto para cada ocasión?

  LqC:
Como amantes del vino, diríamos que hay un vino para cada ocasión. Y si no hay ocasión, diríamos que el vino es la ocasión. Una comida cotidiana, una comida de celabración, un festejo familiar, una recepción formal, un encuentro con viejos amigos, una reunión de trabajo, una presentación, una pedida de mano, un matrimonio, un divorcio, una procesión, una misa, una buena noticia, una mala, una pésima, un nacimiento, una defunción... e, incluso, un partido de fútbol son ocasiones para el vino. Eso sí, no para cualquier vino.
 

Cuando se trata de meditar, de concentrarse, de disfrutar el vino con uno mismo o con grandes amores, vale la alegría invertir un poco... preparar el espacio y el momento. Hacerse con una buena botella, de una Denominación de Origen concreta, de una finca específica, de una uva particular... documentarse un poco sobre el vino que se va a catar: cómo se elaboró, por qué, cómo fue la añada (lluviosa, cálida, fresca), quién y cómo es el elaborador, cuál es la composición del suelo de la finca... pues todos esos datos ayudarán a transporarnos al entorno concreto del que nace el vino. Posteriormente, con ese paisaje en la cabeza, es recomendable llevar la botella a su temperatura ideal de servicio (ya saben, entre 7º y 12º si es un vino blanco, y, entre 14º y 18º si es tinto), preparar las copas, descorchar el vino, admirarlo, dejarlo respirar... y servir la primera copa, tras la que seguirán 2, 3 o 4 horas de placer organoléptico. 
Cuando se trata de disfrutar de la Selección Nacional, el plan es otro. Toca seleccionar un vino ágil, fácil, directo, sin complicaciones ni complejidades de ningún tipo... pues el placer (o la tragedia) estará en la pelotita más que en la copa. En España llaman a este tipo de vinos, vinos de chateo. Y los hay realmente buenos (además, a precios muy accesibles).
 MT: ¿Qué caracteriza a una bebida fina?

  LqC:
Su complejidad. Un buen vino es, esencialmente, valorado por su complejidad y equilibrio. Cuantos más aromas y sabores tenga el vino y cuanto más complementarios sean unos de otros mayor será el disfrute, pues más puntos de “placer” activará en nuestro cerebro. Esto no quiere decir que, como comentabamos anteriormente, sean únicamente los vinos complejos los buenos, ni los que deban tomarse en toda ocasión. 

Los sabores, los aromas, cómo éstos se comportan en nariz y en boca, y cómo éstos bailan entre sí -y con el catador- es lo que se valora en una cata. Son, por así decirlo, los criterios para la excelencia.

 MT: ¿ Cuál es el precio del licor más caro?

  LqC:
Un vino no es mejor porque sea más caro. Como comentamos en el Blog en alguna ocasión, seleccionar el vino por la gama de precios es un mecanismo recurrente, pero poco acertado. Desgraciadamente, los vinos que llegan a Centroamérica no respetan el precio de origen tanto como debieran. Hay vinos que ingresan con un margen mucho mayor al precio de origen, mientras que otros lo hacen con un margen más ajustado. El resultado es que los precios de venta al público varían sustancialmente del precio original en bodega: vinos de precios más bajos pueden llegar a tener un precio más elevado que vinos más caros en origen. De igual modo, vinos de gamas medias pueden pasar a costar como si fueran vinos de gama altísima. 

Además, guiarse por los precios puede resultar contraproducente por numerosas razones:
 1.- Porque es probable que a una persona le gusten los vinos más frutales, directos y sencillos. Vinos jóvenes, sin paso por barrica. Normalmente esos vinos son más baratos que los vinos que han pasado años de crianza en barricas de roble, por razones obvias. Unos pueden salir al mercado según terminan el proceso de elaboración, y los otros tardan uno, dos, tres o hasta diez años en salir al mercado. Eso tiene un costo. Por otra parte, es necesario recalcar que los vinos jóvenes, sin paso por barrica, pueden ser tan buenos o mejores que los vinos con crianza en roble. 
2.- Porque observar los precios de modo absoluto (este vino cuesta 100 y este otro 230) implica desconocer las diferencias en la forma de producción, la legislación en origen y las características socioeconómicas que influyen en el costo del vino, y, a veces también, en el precio final. Con un ejemplo será más fácil de entender: un vino "X" producido en Maipo Chile de igual forma que un vino "Y" producido en el Priorat catalán, tendrá un costo muy diferente. El vino catalán será mucho más caro de producir (por que el salario mínimo en España es superior a Chile, porque los viñedos de la zona del Priorat requieren más inversión para su desarrollo, porque las normativas del Priorat son más exigentes que las de Maipo, porque el Euro es una moneda con un cambio más fuerte que el Dolar, etc, etc) y podría darse el caso que fuera, en términos relativos, más barato que el vino chileno de Maipo. En términos absolutos, será siempre más caro. Y, 
3.- Lo más importante, porque lo más caro no es sinónimo de mejor. Préstese atención, pues lo más caro, ni siquiera es sinónimo de lo que más cuesta ser producido. Desde que el costo y el precio se desligaron, algo puede valer miles de Dólares, pero haber costado muy poco producirlo. En el mundo del vino pasa lo mismo. Un vino puede tener un precio final de venta al público muchísimo más elevado que su costo de producción. Hay estudios que aseguran que bajo ninguna circunstancia el costo de producción de una botella de vino superaría los 100 US$. Sin embargo, sucede que vinos que costaron ser producidos 100 US$, en ocasiones, tienen un precio de venta al público de 8.000 US$. Un total y absoluto despropósito que tiene más que ver con el prestigio, el valor signo de un producto y su nicho de mercado al que va destinado, que con la calidad. 
Nosotros mismos hemos catado a ciegas en numerosos concursos vinos de rangos de precio completamente diferentes. No en pocas ocasiones, hemos puntuado vinos mucho más baratos que otros, con mejores notas... 
En cualquier caso, y respondiendo finalmente a la pregunta, el vino más caro del mundo no tiene precio... por mucho que en una subasta un personaje chino haya adquirido una botella de Châteaux Lafite-Rothschild de 1869 por la módica cantidad de 232.692,00 US$.

MT: ¿Qué tipo de licores son excelente para terminar una comida?

  LqC:
Una vez más, como amantes del vino, apostaríamos por un buen vino dulce. Por ejemplo, un Pedro Ximénez de Bodegas Toro Albalá como el recientemente premiado con los famosos 100 puntos Robert Parker y que catamos cuando visitamos la bodega: Don PX Convento Selección 1946. 
También podría ser un buen Sauternes francés, un buen Tokaj húgaro, un buen Porto portugués, o un buen Riesling Auslese, TBA o Ice Wine alemán... 
Y si la pregunta obliga a decantarse por un espirituoso, apostaríamos por un delicioso, refrescante y digestivo Gin Tonic, elaborado con ginebra Hendricks y tónica Fever Tree. Aunque un calambre tampoco viene mal...


MT: ¿Qué diferencias existen entre los consumidores “premiun” de Centroamérica y los de países desarrollados como Europa?

  LqC:
La diferencia básica es de carácter psico-sociológico-politológico. En Europa, desde hace ya mucho tiempo, la gran burguesía se reconoce a sí misma como tal, no pretendiendo ser noble, ni comportarse como noble. En consecuencia, son plenamente conscientes de la necesidad de sostener –con mayor o menor agrado- un sistema político y social que permita la proliferación del mercado interno. Esto es, que permita la existencia de una más o menos pujante clase media. La burguesía europea, por lo general, es consciente de que sus negocios necesitan de la clase media, y por ello, actúan incentivando el desarrollo de la clase media. Esto se refleja en múltiples cuestiones. También en los patrones de consumo. La burguesía europea dejó atrás su complejo de inferioridad con respecto a la aristocracia desde hace siglos, motivo por el cual, no necesita autoafirmarse constantemente con la compra y exhibición de productos de alta gama exclusivos. Dicho con un ejemplo: no necesita comprar una botella de 20.000,00 € –ni mucho menos alardear de ello- si disfruta una de 10 € que elabora una pequeña bodega cooperativa de un pueblo cualquiera. Claro, el snobismo también está presente en la burguesía europera, pero, definitivamente, es minoritario si se compara con el propio de la burguesía centroamericana que todavía quiere ser noble; aunque no pueda... o, tal vez sea, precisamente, por eso: no todo puede comprarse con dinero incluso si está en venta. Tardaron tiempo en comprenderlo los grandes burgueses europeos que antaño adquirían títulos nobiliarios a punta de oro y plata, ¿tardarán más los Centroamericanos? Quien sabe.
 
Lo que sí sabemos es que el vino, el buen vino, el vino elaborado con mimo, con amor, con conocimiento, con respeto al terruño y a la madre naturaleza, no se compra ni se vende. Se disfruta... y cada paladar es un mundo, y cada vino un pluriverso. Beba, con moderación, todo lo que pueda... y decida qué vinos, por qué, cuándo y cómo le gustan más. Para disfrutar el vino hay deshacerse de pretenciosos prejuicios. Y para amarlo, sólo hay que encontrar la media naranja. Busque bien y encuentre la(s) suya(s). 

¡Brindamos por ello!

jueves, 3 de septiembre de 2015

Para comer quiero una tilapia y... ¡un poco de Plancton!

Hoy el Lempira que come quiere hablar del descubridor del Plancton como alimento humano. Ángel León, uno de los Chefs más importantes del mundo, con 2 estrellas Michelín en sus espaldas y cientos de premios gastronómicos de gran prestigio.


El dueño y Chef del restaurante "A Poniente" en el Puerto de Santa María, Cádiz (lugar desde el cual partieron las fragatas mediante las que Cristobal Colón conquistó nuestras tierras), y de "BistrEeau" en Barcelona, Ángel León, se ha ganado el apodo de "Chef del Mar", por su amor, dedicación y conocimiento del mundo marino.

Entre sus cientos de deliciosas elaboraciones realizadas a base de pescado, mariscos y algas, destaca por encima de todas una... y es que Ángel León es el descubridor del Plancton como ingrediente apto para la alimentación humana.

Y damos fe: el Plancton tiene un sabor ES PEC TA CU LAR, pues el Lempira tuvo ocasión de probarlo durante su magnífico #ViajealasEstrellas cuando visitó BistrEau (en breve postraremos la crónica).

Para saber más de este producto y aprovechando que el nuevo programa de Televisión "El Chef del Mar" puede encontrarse en Youtube, los dejamos con su propio protagonista, quien en este vídeo cuenta con detalle qué lo movió a descubrir este producto y cómo lo hizo...

Disfruten de la pasión del Chef del Mar!!


Un saludo Lempiras!

miércoles, 29 de julio de 2015

Desafío: "Cool Malta" Vs. "Acti Malta"... y una recetita de regalo

Hace a penas un añito que hemos vuelto a disfrutar en Honduras de la rica malta, después de haber desaparecido durante más de una década de todo paraje patrio. Actualmente, se encuentran disponibles en el mercado 2 maltas industriales. A saber:

"Acti Malta", elaborada y distribuida por Cervecería Hondureña, y Cool Malta, elaborada por Embotelladora de Sula. Ambas, optan en sus envases por los colores amarillos, anaranjados y azules, haciendo referencia a la energía y vitaminas que esta bebida aporta. En cuanto a los precios, sendas propuestas apuestan por vender a 12-13 L. el envase de lata.


El Lempira que come, fiel a su tradición de catar para decidir cuál es su bebida preferida y cuál es la major, decidió preparar un Desafío Maltero, y probar las dos maltas para descubrir sus particulares características. 

El resultado, a continuación:

De color marrón oscuro con abundante burbuja, Acti Malta se mostró en nariz repleta de aromas a rapadura, caña y azúcar moreno; y, en boca, suave, con un buen ataque y moderadamente dulce (teniendo en cuenta que estamos hablando de una malta).

Por su parte, Cool Malta presenta un color también marrón oscuro si bien, ligeramente más turbio que la anterior. En nariz presenta aromas a caramelo tostado, salsa de soja, miel y rapadura. De fondo, también se perciben ciertas notas de limón. En boca es más amplia que la anterior, ligeramente más dulce y con mayor complejidad.

Por tanto... la malta ganadora del Desafío Maltero es...


Cool Malta!



Receta:

Los amantes de lo dulce, anímense a probar esta mezcla que el Lempira que come aprendió en su viaje a Cuba: sirvan en un vaso la malta de su preferencia y añadan un buen chorro de leche condensada. Revuelvan un poco, lo justo para que no se disuelva toda la leche condensada.

Combinen tragos largos de la potente y energizante bebida, con cucharadas que raspen la leche condensada del fondo del vaso...

POTENCIA SÁPIDA!

lunes, 20 de julio de 2015

Receta: Pargo Rojo (Red Snapper) a la parrilla con un toque Thai + Viña de Martín Escolma 2008. ES PEC TA CU LAR!!!

El Lempira que come decidió levantarse pronto -muy pronto: las 6 de la mañana-, y visitar el Mercado de La Isla el pasado Jueves, justo cuando entra nueva mercancía fresca a las pescaderías... Y valió la pena el madrugón, porque encontró bastantes pescaditos interesantes, como por ejemplo Picudas (también llamadas barracudas) a 25 L. la libra, Macarelas (al mismo precio), filetes de Manta Raya, además de los clásicos Camarones, Almejas, Curiles, etc.


Terminó decantándose por ese hermoso Pargo Rojo (Red Snapper) que ven en la foto. Un ejemplar de un par de libras regalado por Poseidón... Por cierto, linda camisa la de la parte que más chupa del Lempira, ¿no? la compró en una pequeña tienda de West End, donde las venden al módico precio de 160 L.

En La Isla, aprovechando el viaje, el Lempira adquirió también unas hermosas Picudas que preparó utilizando la más tradicional de las tradicionales recetas vascas: la salsa verde. Aunque eso será motivo de otro post. En esta ocasión, toca dar cuenta de cómo preparar un ES PEC TA CU LAR Pargo Rojo a la parrilla aderezado con una estupenda salsa de inspiración Thai...

¡MUCHO OJO!, porque esta es una realmente buena, buena, buena receta
de Red Snapper que el Lempira elaboró con algunas modificaciones a partir de la publicada por Louise Fitzroy, cortesía de Manuel Parianos... ¡No pierdan detalle!

Ingredientes para el Pargo:
- 1 Pargo Rojo de 2 libras, limpio y sin escamas.
- 2-3 Cucharadas soperas de Aceite de Oliva Virgen Extra.
- 3 Dientes de ajo machacados.
- 2.5 Centímetros de Jengibre pelado y machacado.
- 2.5 Centímetros de piel de lima o un poco de Zacate de limón.
- Un manojo de hierbas frescas como Menta y Cilantro. Sal y Pimienta.

Ingredientes para la salsa Thai:
- 1 Diente de ajo machacado
- 1 Cmts de Jengibre pelado y machadado
- 1 Chile cabro rojo fresco en lonchas finitas (se puede utilizar cualquier otro chile rojo picante fresco)
- 1 Cucharada de Azúcar negra.
- El jugo de dos limones persas.
- 1 Cucharada generosa de Salsa de Pescado (Fish sauce, que pueden encontrar en Yeep).
- La parte verde de una cebolleta tierna fileteada.

Preparación:

  • Preparar brasas de leña o carbón y dejar que atemperen un poco (debes ser capaz de tender la mano a unos 30 centímetros de las brasas durante unos 5 segundos). 

  • Cortar las aletas del Pargo y hacer 3 o 4 incisiones horizontales (de 1 centímetro de profundidad) sobre cada uno de los lomos del pescado . Secar el pescado con papel de cocina.

  • Mezclar el manojo de hierbas frescas y la piel de limón e introducirlo en la cavidad del pescado. Salpimentar.

  • Mezclar en el Aceite de Oliva Virgen Extra, los 3 dientes de ajo machacados y los 2.5 centímetros de jengibre. Hacer una pasta. Si fuera necesario añadir un poco más de aceite. Untar todo el pescado con esta mezcla, procurando que penetre en la zona de los cortes. Debe sobrar un poco de esta pasta que utilizaremos de base para la salsa.


  • Colocar la pieza sobre las brasas durante 10 minutos. Dar vuelta para asar el otro lomo otros 8 - 10 minutos, con mucho cuidado para que la piel, ya tostadita, no se quede pegada en la parrilla (tal como sí le sucedió al Lempira). Volver a voltear -o tapar- durante un par de minutos para que el lomo superior vuelva a coger temperatura.


  • Mientras el pescado está asándose, preparar la salsa Thai: tomar como base la pasta de ajo, jengibre y aceite que se utilizó para marinar el pescado. Agregar a ésta 1 diente más de ajo y 1 centímetro más de jengibre (podría ser menos de haber sobrado mucha pasta), el chile rojo fileteado (si te gusta más picante, puedes poner más... si no toleras mucho el picante pon sólo medio chile, pero sí te recomienda el Lempira que algo de chile siempre le incorpores a esta salsa, aunque no seas muy fanático del picante, pues le da al pescado otra dimensión), el azúcar moreno, el jugo de 2 limones y la cucharada generosa (o 2) de salsa de pescado. Revolver bien para que se integre el azúcar, situar en una sartén caliente y llevar a ebullición. Dejar reducir un 25%. Retirar del fuego y agregar la parte verde de la cebolleta fileteada.


Para degustar... servir el Pargo asado sobre una fuente y colocar la salsa en un recipiente aparte para que cada comensal se ponga la cantidad deseada. Para acompañar el pescado, pueden asarse a la brasa algunas verduras como ayotes, chiles dulces y cebolla. Además, una ensalada a base de tomates frescos y cebolletas aderezada con aceite de oliva, limón y sal va perfecto.

El Lempira, se decantó por hacer unos pinchos de camarones con cebolleta tierna y chile dulce rojo, a los que también marinó con la pasta de aceite, ajo y jengibre... el resultado: magnífico.


La comida fue un auténtico festín... Estaba tan bueno todo que olvidamos sacar fotos al estupendísimo Pargo ;)

Para tomar, un impresionante Viña de Martín Escolma 2008. Vino elaborado a partir de las uvas autóctonas gallegas Treixadura, Albariño, Lado y Torrontés de la Denominación de origen Ribeiro, elaborado por uno de los artesanos del vino que más fascinan al Lempira: Luis Anxo Rodríguez. De esta añada se embotellaron, únicamente, 1930 botellas!! un vino de culto...


Color amarillo dorado con brillantes reflejos oro y lágrima densa... en nariz repleto de aromas a fruta blanca como pera y manzana, pasado el tiempo cargamentos de membrillo, y notas de pipas tostaditas... en boca elegante y profundo, con una muy buena acidez que le augura todavía algunos años...



Categoría: Vino. 
Viña de Martín Escolma 2008
Puntuación
Cata
93.5
Relación Calidad Precio
7


No lo duden, disfruten de esta impresionante receta, una de las favoritas del Lempira que come!!!